Recomendaciones para la primera clase de español

Recomendaciones para la primera clase de español

La primera clase de español, tanto si se trata de una clase tradicional como de una clase en línea, es el inicio de muchas cosas tanto para los alumnos como para el mismo profesor o profesora. Y no hablamos solo de cuestiones de enseñanza o aprendizaje sino también sobre las relaciones que se establecen entre profesores y estudiantes.

Como profesor, vas a estar trabajando con un grupo diverso de personas, cada una con una motivación diferente a la hora de aprender español, un nivel distinto del idioma y también una personalidad completamente distinta. El alumno, además, tendrá ocasión de evaluar si ese es el curso o tú eres el profesor que mejor se ajusta a lo que quiere.

Como vulgarmente se dice, las primeras impresiones cuentan y esa primera clase va a marcar el tono, el ritmo y las relaciones de tus clases en el futuro. Tus alumnos desearán que llegue o no llegue la próxima clase dependiendo de cómo se sintieron en la primera.

Algunas de las ideas que te pueden ayudar a tener una primera clase perfecta son las siguientes:

HAZ UN ANÁLISIS DE NECESIDAES PREVIO

Algo esencial a la hora de preparar una primera clase es la realización de un análisis de necesidades previo con la ayuda de cuestionarios o entrevistas. Es decir, buscar la forma de conocer el grupo al que se va a enseñar.

Por ejemplo, si ya se conocen entre ellos, de qué edades son o en qué trabajan, si han hecho algún otro curso de español antes o conocen otros idiomas, qué personalidad tienen, de qué manera han estado aprendiendo antes del curso, cuáles son sus intereses, etc.

Cualquier tipo de información que vaya a ser útil al profesor para preparar las clases antes y para prevenir posibles problemas con lo que se ha pensado hacer.

PREPÁRATE LA CLASE CON ANTELACIÓN

Lo mejor, no solo para la primera clase sino también para todas las demás, es prepararse de antemano lo mejor posible. Con un buen plan y unos objetivos simples y claros, evitarás también el nerviosismo de las primeras veces.

A veces la improvisación crea momentos de aprendizaje extraordinarios pero es verdad que, el éxito de cualquier clase, pasa por una buena planificación previa.

Define claramente los objetivos que tendrá tu clase y planifícala según los mismos. Para una primera clase, es siempre mejor que nuestros objetivos sean simples y centrarnos sobre todo en trazar un plan que nos ayude a crear un buen ambiente relajado y lúdico.

Planificar con antelación puede ser bastante aburrido, lo reconocemos, pero lo agradecerás una vez te encuentres en el aula y frente a tus estudiantes. Al tener la sensación de saber qué es lo que estás haciendo, transmitirás seguridad y un cierto control que será beneficioso para todos.

CAUSA UNA BUENA IMPRESIÓN

En la enseñanza las relaciones personales son fundamentales y debes tratar de establecer un buen vínculo con tus estudiantes desde el primer día.

Sé puntual y tenlo todo preparado, desde la pizarra al ordenador pasando por los materiales que vas a ir utilizando, todo dependerá si la clase es presencial u online.

Cuida tu lenguaje no verbal e intenta conseguir una postura distendida, mantén el contacto visual y preocúpate en establecer un clima de confianza en la clase.

PREPARA EL AULA

Prepara tu clase para que sea acogedora y te sirva como una manera de dar la bienvenida a tus estudiantes. Algo que funciona bien es poner un poco de música en español, a poder ser de un artista que sea reconocible para todos, eso quitará un poco de seriedad al momento y hará a los estudiantes perder un poco de miedo y del nerviosismo con el que llegan.

Se puede decorar también el aula con carteles relacionados con el mundo hispanohablante y palabras o expresiones que van a necesitar y que pueden ser útiles para ser usadas como apoyo.

Yo, por ejemplo, escribo también siempre la palabra “Bienvenidos en la pizarra antes de que lleguen y me aseguro mediante gestos que comprenden lo que significa.

ROMPE EL HIELO Y HAZ QUE LOS ESTUDIANTES SE CONOZCAN ENTRE SÍ

Los primeros minutos de una clase pueden resultar un poco incómodos ya que, en un espacio pequeño, se juntan varias personas que en principio parecen no tener más en común que querer aprender español y que pueden estar un poco nerviosas.

El profesor debería intentar romper el hielo, presentarse primero – los estudiantes querrán saber quién es la persona que les va a enseñar – y buscar oportunidades para hacer que los estudiantes se conozcan entre sí.

Lo mejor es convertir esas presentaciones en un juego que reduzca el estrés y que haga que los primeros minutos de clase sean algo divertido.

Aquí dejamos algunas propuestas de actividades para romper el hielo:

  • En un grupo de completos principiantes, puedes comenzar escribiendo en la pizarra “Me llamo…” para presentarte y, después, escribir también la pregunta “¿Cómo te llamas?”. Uno a uno, y con la ayuda de una pelota que vas lanzando al azar, irán respondiendo a la pregunta “¿Cómo te llamas?” con “Me llamo…”. Si quieres complicar un poco la actividad, y sobre todo asegurarte de que los estudiantes van aprendiendo los nombres de sus compañeros, puedes introducir la tercera persona. Comenzar tú con “Me llamo…” y, mientras lanzas la pelota a un estudiante concreto, decir “Él / Ella se llama…”.
  • Uno de los juegos más populares que existen para presentarte es el de Dos verdades y una mentira. Se trata de una dinámica muy sencilla, el profesor dirá dos verdades y una mentira sobre sí mismo y, a partir de un debate y las preguntas de los estudiantes, estos deberán descubrir cuál es la afirmación que no es cierta.
  • Otro juego que puede ser muy divertido y que forzará a los estudiantes a moverse es el de Encuentra a alguien… Los estudiantes tienen que ir moviéndose por el aula buscando a alguien que haya hecho algunas de las cosas que aparecen en el listado que les vas a entregar, para ello tendrán que pensar en cómo formular las preguntas necesarias. Una vez completada la actividad, tendrán que presentar la información que han encontrado al resto de la clase.

DA INSTRUCCIONES CLARAS Y DIRECTAS

De la misma manera que has planificado el orden de tu clase, las actividades, el tiempo que necesitas para cada una de ellas, etc., planifica también las instrucciones que vas a dar y cómo las vas a dar. Piensa también en los ejemplos que darás a tus estudiantes.

Tus instrucciones deben ser simples, claras y directas, sobre todo si intentas desde el principio dar tus clases completamente en español, cosa que desde aquí animamos a hacer.

La pizarra, tus gestos y, sobre todo, los ejemplos te ayudarán a que tus estudiantes puedan seguirte en todo momento.

Esperamos que todas estas recomendaciones te sean útiles y ¡mucha suerte con tu primera clase de español!

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